Una publicación efímera, como todo

La hora de Johan Cruyff

In Deportes, Opinión, por Moly Brollo on 25 marzo, 2016 at 12:07
"Tenía la cintura de Garrincha, la frenada para cambiar de dirección única; con su sello, y un primer paso impresionante (en largo y velocidad) que luego Maradona desarrollaría en toda su carrera, con menor alcance pero con mayor reacción", lantea Moly Brollo en esta nota escrita con motivo del Mundial Sudáfrica 2010 pero que mantiene toda su vigencia.

“Tenía la cintura de Garrincha, la frenada para cambiar de dirección única; con su sello, y un primer paso impresionante (en largo y velocidad) que luego Maradona desarrollaría en toda su carrera, con menor alcance pero con mayor reacción”, plantea Moly Brollo en esta nota escrita con motivo del Mundial Sudáfrica 2010 pero que mantiene toda su vigencia.

por Moly Brollo *

En este momento de vuelta a la calma, que descansa la conversación Pelé o Maradona, es el momento de hablar del verdadero triunfador de Sudáfrica: Johannes Cruyff, el hombre que en los ’60 y ‘70 marcó el camino del llamado “Futbol Total” que hoy practican Ajax y Barcelona, los clubes que definen con su estilo las selecciones que son finalistas y en los cual el Flaco Volador dejó su profunda huella, la que 40 años después tendrá su expresión en una final mundialista. Corrió mucha agua bajo el puente desde su Amsterdam natal y su presente Catalán, aquí un pequeño chorrito de este caudal que está lejos de secarse.

El pequeño Jopie (como le decía mamá) tuvo que colaborar con la economía de la casa a los 12 años cuando su padre verdulero sufrió un infarto, ayudaba al cuidador de la cancha de Ajax mientras su madre limpiaba las instalaciones del club.
Debuto en el 63 con el padre de la creatura, Rinus Michels, el entrenador que empezó a hablar del ese Fútbol Total que luego la selección holandesa desplegaría en toda su dimensión en los mundiales del 74 y 78. El Flaco, Nesskens, Rep, Krol, eran la base del Ajax y de la selección que jugaron y perdieron esas 2 finales. Cruyff no vino a la Argentina porque en el 77 él y su familia sufrieron un intento de secuestro y sabiendo las realidades de las dictaduras sudamericanas y sus políticas de violación de los derechos humanos, no se animó. También, al pan ya se le empezaba a pegar el circo, Cruyff no había arreglado con Adidas -el sponsor de la selección-, y otro mundial con 2 rayitas, la marca de las 3 no lo iba a permitir ni al mejor jugador europeo de todos los tiempos (jugó el 74 con una camiseta con sólo 2 tiras porque era hombre de Puma).
Con su club natal gano un total de 15 copas antes de pasar al Barca, pero la leyenda fue su estilo, no los adornos de vitrina. Tenía la cintura de Garrincha, la frenada para cambiar de dirección única; con su sello, y un primer paso impresionante (en largo y velocidad) que luego Maradona desarrollaría en toda su carrera, con menor alcance pero con mayor reacción. El Tulipán de Oro siempre fue un rebelde con causa o sin ellas, cuando se peleó con la dirigencia del Ajax porque lo quería vender al Real, fue y firmo con el rival histórico. Aquí formó la columna junto a Sotil, Rexach y Asensi (de la cantera catalana) moviéndose por toda la cancha, engañando como centro retrasado, bajando a buscar la pelota detrás de la mitad (sus memorables driblings aúnan a D10S y al MESSIas en una sola corrida), y llegando por las bandas o el medio con las mismas posibilidades de anotar o asistir ya que no tenía ningún problema de lateralidad. Hasta que se peleó con el DT Weisweiler, que lo mandaba al banco porque decía que sólo jugaba bien de local, pero en realidad el tipo jugaba a meter goles, iban ganando cómodos y quería más, y no cualquier entrenador tiene la valentía antes que la especulación, mucho menos hoy donde el pragmatismo de Maurinho parece querer imponer su receta. La afición culé inmediatamente apoyó al jugador (manifestaciones con pancartas y banderas en la ciudad y el club) hicieron que la dirigencia tuviera que despedir al entrenador para seguir disfrutando el juego.
Después siguió jugando en EE.UU. y volvió a Holanda, despunto el vicio en el verde césped unos añitos más hasta que recayó en manager del Ajax para continuar desarrollando, ahora desde fuera de la cancha, ese Fútbol Total que lo caracterizó con los cortos.

Al clásico 4-3-3 que utilizaba el club desde Michels, lo transformó en un 3-4-3 para ser todavía más ofensivo arrancando en la mitad de la cancha, acelerando desde ahí con la pelota dominada y por el piso. Primero empezó a trabajar abajo, con los hermanos de Boer, Seedorf, Davids, Van Basten y creó un estilo nuevo desde el banco, mejorando esa idea de Total que traía de sus raíces como jugador, con un método piramidal, progresivo y de inclusión que dio resultados en los números pero que especialmente sorprendió a Europa por la calidad, tanto que los culé lo repatriaron en el 88, cuando la crisis del club era insostenible, al igual que en el 73 cuando llegó como jugador. Las inferiores de los bleugranas estaban olvidadas, entonces para imponer su nuevo estilo (a largo plazo, única manera de poder llevarlo acabo), uso a Stoitchkov, Laudrup y Koeman, mientras organizaba la cantera de la cual luego saldrían Ferrer, Guardiola y Amor entre otros. Los catalanes aprendieron a convivir con el riesgo y la elegancia de un futbol vistoso y rendidor. Tuvo buenas y malas pero nunca traicionó su idea de jugar bien a la pelota como diríamos en el potrero. Antes de irse de su segunda casa dejó todo armadito para los que vinieran, la estructura y el estilo ya estaban en marcha, solo había que continuar la tareas con lo que se llamó la Quinta del Mini, de donde saldrían Ivan de la Peña, Celades, los hermanos García, e incluso su hijo Jordi, quienes acompañaban a Romario y luego a Figo otra vez por la senda de los éxitos y el buen fútbol.
El siglo XXI tendrá a Frank Rijkaard en el banquillo del Barsa, otro jugador y entrenador surgido del Ajax, que jugó y dirigió la selección neerlandesa, y que por su característica de “todoterreno” no podía intentar otro fútbol que no sea el Total del querido Jopie, usando todo el campo de juego (en especial el de ataque), y con el toque “a la alemana” de cambiar la pelota de lado a lado constantemente para desacomodar a las defensas escalonadas en zona. Como todo efecto tiene su causa, el que más asimiló la escuela cruyffina desde la infancia como jugador y entrenador fue Josep Guardiola, quién en el 2007 se hace cargo de Barcelona B y La Masía (algo así como la “casa amarilla” xeneise), aprende el oficio con perfil bajo y llega hasta el día de hoy con la historia que todos conocemos (menos el Gordo Palacio de TyC que cuando España perdió con Suiza abrió su programa diciendo: “España está a un partido de quedar afuera del mundial” otro de los tantos periodista que miran sin ver y hablan sin callarse).

Esta final en Sudáfrica contará con 16 jugadores de las canteras del Ajax y del Barcelona (8 y 8), la mayoría son titulares, la mayoría tienen retales del Holandés Volador, la cabeza táctica de Iniesta y Xavi, la velocidad en el traslado de Pedro, la definición de Villa, la gambeta de Sneijder, el temple y el carácter de Roben, y la mentalidad goleadora de Huntelaar. Otros, sin venir de las dos canteras más importantes de Europa, enseguida se suman al estilo de la selección, no por obligación, sino convencidos de que es una de las maneras de éxito más agradable a la vista, al espectáculo y a su realización personal.
Este mundial hace historia y justicia, es la primera vez que los 2 equipos son ganadores, antes de jugar e independientemente del resultado y si en este único partido aparece o no el Fútbol Total. El domingo se jugara la final en honor al segundo mejor jugador de la historia de este deporte, pero al primer mejor jugador/entrenador de todos los tiempos, éste que hoy tranquilo dirige la selección Catalana, esa que le pinto la cara a la Argentina en un amistoso premundial. El mundo tendrá que entender –aunque sea por única vez- que el verdadero triunfo es el legado que vence al tiempo y no sólo los brillos del vil metal, los trofeos y medallas tienen que ser una consecuencia y no un fin en si mismo, por eso el verdadero campeón mundial en la copa africana, se llama Hendrik Johannes Cruijff, levantemos la copa, y a brindar!

*(nota escrita en 2010 para el blog de Germán Reviglio)

 

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