Una publicación efímera, como todo

La generación hipermodernista de escritores cordobeses

In Literatura, Opinión, Poesía, por Caty Giménez on 10 septiembre, 2012 at 9:00

por Caty Giménez

Entre las presencias fuertes en esta Feria del Libro de Córdoba está la de los jóvenes y no tan famosos escritores de Córdoba, mostrando sus obras con una convocatoria más que aceptable, a pesar de la escasa prensa que tienen. Injusticias de la fama bien o mal habida, o de entender a la literatura como negocio, mercado y show. Mirada que deja afuera a los mejores  y en las luces de neón a los pésimos pero mediáticos agentes del mercadeo de la palabra escrita.

Veamos algunos ejemplos de lo que se viene sacudiendo en la aldea cordobesa. Las chicas de Ultrafinas y Tramontinas, que con una plaqueta iniciadora o iniciática, transmutan el aullido femenino en poesía exquisita. Que sigue siendo un grito feroz, pero con matices lumínicos, delirados, agobiantes, libertarios y liberadores, preciosistas y vanguardistas.

Cada una de estas poetas aporta al conjunto una vértebra diferente que va formando la columna vertebral de la muestra. O el ADN de la poesía femenina. O el útero desde el cual, cada minúsculo órgano, hueso, célula, vena, arteria, va gestando  a la mujer del siglo XXI, heredera del silencio de muerte, de las condenas, del ostracismo y la domesticación, del vacío y la nada que hasta Niezstche envidiaría. Y desde el susurro, desde el murmullo, desde las raíces y las tumbas, estalla en la cara  de todos nosotros.

Me conmueven muchas de sus poesías, por lo que dicen y también por lo que no dicen, que no necesita de traducciones ni de traductores para estar ahí. Y porque además plantean esto de que el poeta logra resumir en imágenes y metáforas lo que sienten los que no tienen voz. Y en muchos casos, las voces de los que callaron, mataron o desaparecieron. Y de los que tienen voz, pero eligen el silencio, que es otra forma de morir, pero más terrible.

Un espacio para la poesía escrita por mujeres, que detesto la clasificación de poesía femenina, porque el vate no tiene género cuando de poiesis se habla. Y que las sacerdotisas de las palabras existen desde antes de que apareciese el machismo.

Y entre las maravillas de la plaqueta está la presencia de ilustradoras e ilustradores que la convierten en una obra de arte imperdible. Si todavía no la tenés te la recomiendo. Y que vayas a las presentaciones de estas mujeres que tienen mucho para decir y cantar. Por suerte.

A modo de ejemplo les muestro uno de los cuadros con poesía de Angie Ferrero e ilustración de Cezary Novek. De éste también hay mucho para decir, cuando les toque el turno a los prosistas, porque Novek, además de ilustrador es escritor. Pero a su tiempo….

Y esta de Daniela Rimondino,  exquisita en toda su simpleza, ilustrada por Lorena Arce.

Y pasando a los hombres de esta nueva generación de escritores, yo me detendré sólo en algunos de los que a mi criterio no sólo son excelentes sino que están proponiendo una ruptura esencial en el modo de hacer literatura.

En un momento en que parece que no hay nada nuevo bajo el sol, poetas como Leandro Calle, Guillermo Bawden, Alexis Comamala, Ricardo Cabral, Diego Cotéz, Ceferino Lisboa, Javier Martinez Ramacioti, Iván Ferreyra, Emanuel Rodríguez,  entre otros,  nos sorprenden con misiles a las entrañas. Algunos están en la Feria con sus publicaciones y otros con presentaciones que son todo un lujo.

En el caso de Calle, Pons y Bawden,  en un espacio en el que la poesía de la mano de otros autores cobra vuelo. En el que se analiza, el caso de este sábado 8, de Molina,  y además se habla de poesía. ¡Sí! Se habla, que no es poco. Y no desde el dogma que aburre, sino de la poesía en cuanto el momento en que el poeta escucha el secreto de los dioses y te los cuenta. Anoche, Molina destacaba este aspecto de la poesía de poder decir la historia de un modo que desde las ciencias sociales no se puede. El modo de lo sensible, de trasmutar la vivencia en sentimientos, alegorías, imágenes, metáforas.

Para que no se pierdan, los sábados Espacio Poesía en el Centro Cultural España Córdoba.

Donde pueden encontrar además performances absolutamente cósmicas, alucinadas, de calidad, inquietantes. Como la de Mauro Césari. Una poesía extraña, en multimedia, que nos puso como espectadores en un lugar nuevo y de construcción.

Toda esta nueva trova tiene que ver con la construcción que sí o sí los lectores tienen que realizar. Ninguno de nosotros, los que leemos, podemos permanecer pasivos ante la andanada de palabras que vienen enredadas o tronando desde la montaña misma de las divinidades.

A modo de ejemplo, la poesía de Calle, donde lo cotidiano, los sentires simples y no tan simples  se despliegan como fotos que podemos reconocer como propias y las preguntas que nos cuestionan el ser y la esencia, con una luz que atraviesa el páramo o el valle de muerte, hasta el Grimorio de Bawden, el recorrido es caótico.

En “Cuando Llegues”, Leandro Calle, define lo que es un poeta

“Pero la poesía, a Gonzalo/ lo besaba en la boca/ delante de todos/ le pasaba la lengua por la oreja/ y allí donde la teoría literaria/ frígida y sádica/ lloraba su desconsuelo/ Gonzalo tenía orgasmos públicos”

Bawden es uno de esos escritores que tienen la magia pero que aún no lo sabe, o no se quiere hacer cargo. Lúcido a la hora de leer y hablar de poesía nos mete en un tour por la ciudad alienada, del que no vamos a salir ni remotamente de la misma manera en que entramos al leer Grimorio del Búho

“Te llamo para que nos devuelvas al embalsamado dios que fuimos

para que nos ciegues y dejes adorar nuevas bestias

Ven, entra líquido como la noche por debajo de las puertas

Te llamo para que nos quites esta paz diluida

y nos alegres con tu bella y violenta danza

para que nos absorbas con la cálida mano de tu pequeña muerte

Te llamo para que nos absuelvas y nos laves en tu vieja lengua romance

Hemos cumplido el mandato

hemos ladrado en la oscuridad

y abierto las puertas temblorosas

Cambiamos los puntos cardinales en la cabeza del atardecer

y vimos nacer a frágiles mujeres desde las montañas

Hemos puesto nuestros nombres en cera y miel

recitando tus palabras

Te llamo

para que nos devuelvas el influjo de lúbricas coronas

que perdimos en medio de este nuevo milenio

dócil tiempo

del instinto contable”

La feria guarda estos secretos para aquellos que renegamos de caminar las carpas y encontrar pocas o nulas ofertas, y lo mismo que veremos durante el año en las librerías. Lo mejor de la Feria del libro siguen siendo estos espacios y remover en las librerías under libros hasta encontrar a Novek y su Ropa Sucia, a Dovganj con sus Giladeros, a Sebastián Pons y sus cuentos premiados.

De la narrativa de estos escritores hablaremos en la próxima nota, porque se merecen un espacio particular. Como se lo merecerían en los medios masivos. Pero ya se sabe, la literatura buena casi no vende. Le falta el showy las lucecitas de fantasía.

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