Una publicación efímera, como todo

Ulises no engañó a la sirena, sino más bien fue el destino, que siempre es intrincado

In por La Sirena, Relatos on 20 enero, 2011 at 16:37

por La Sirena

Él era muy creido, venía allende los mares y habia poseído mujeres en Troya, en Libia, en Sicilia, mujeres jovenes y hermosas (no es dato menor) que se ofrecían al guerrero con avidez y solicitud. Ulises creyó que podía poseer a la sirena engañándola. Ella,temo decirlo, no tenía experiencia en hombres, y cantaba por solo el gusto de cantar (yo creo que cantaba como los hombres de la pampa, para no sentirse tan sola, todo el mundo sabe que  el mar y la llanura son equivalentes) y además estaba el tema del cuerpo, con esa cola de pescado (la sirena era un pescado) que le hacía pensar que jamás iba a ser mina de Ulises.  Eso era una espina atravesada en su cuello de mujer.

Pero como esperar le fue dado, esperó como solo pueden hacerlo las mujeres y las sirenas. Y se quedó callada. Y a los dioses que cuidan las cosas terrestres y las cosas marinas les dio piedad. Ulises se puso a hacer unas fintas de boxeador preparado en algun pueblo del Chaco, y la sirena se fingió afónica, y las imposibilidades del cuerpo se arreglaron vaya a saber cómo (no me fue dado entender esa parte) y finalmente terminaron como en las buenas películas, uno amando al otro.

Dicen que hubo un engaño. Yo no me lo sé.

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